¿Cómo demostrar realmente la eficacia de un secuestrante de micotoxinas?
Demostrar la eficacia de un secuestrante de micotoxinas requiere algo más que una sola prueba. Este artículo describe cómo la combinación de ensayos de adsorción in vitro y una prueba controlada en pollos de engorde proporciona la evidencia científica necesaria para validar un secuestrante de toxinas con total confianza.
Las micotoxinas representan una amenaza grave y generalizada para la nutrición animal, causando pérdidas económicas sustanciales en la industria ganadera mundial. Para contrarrestar sus efectos nocivos, la neutralización de las micotoxinas se ha convertido en una herramienta estándar en la gestión moderna de los piensos; sin embargo, demostrar la verdadera eficacia de estos productos sigue siendo un desafío importante.
Un punto de partida fiable es la evaluación de la capacidad de adsorción bajo condiciones estandarizadas. Estos estudios in vitro ofrecen un primer cribado objetivo y reproducible, lo que permite una comparación significativa entre diferentes secuestrantes de micotoxinas. Sin embargo, los resultados de laboratorio por sí solos no bastan: lo que realmente importa al final es el rendimiento medible en los animales.
Este artículo presenta un riguroso enfoque de dos pasos para evaluar la eficacia de los secuestrantes de toxinas, que comienza con pruebas in vitro y culmina en un ensayo científico controlado con pollos de engorde.
Estudio in vitro
Se desarrollaron estudios in vitro específicos para replicar las condiciones fisiológicas del tracto digestivo del animal. En la primera fase, se midió la adsorción de una concentración definida de micotoxinas por un secuestrante de toxinas (B.I.O.Tox®, Biochem) después de tres horas a un pH ácido de 3, simulando el entorno hostil del estómago. Posteriormente, el proceso continuó en una fase intestinal simulada, donde se registró la desorción tras otras tres horas a un pH neutro de 6,5. La eficacia de unión final se obtiene restando el valor de desorción al de adsorción, lo que arroja una medida clara y comparable de la capacidad de adsorción real del producto.
Las tasas medias de eficacia (n=3) se muestran en la Figura 1. El producto mostró una alta eficacia de adsorción en todas las micotoxinas evaluadas a las concentraciones aplicadas.
Figura 1: Eficacia de adsorción in vitro de AFB1 (20 ppb), EA (300 ppb), ZEA (450 ppb), T-2 (150 ppb), OTA (30 ppb), FB1 (1.000 ppb), DON (450 ppb) con un nivel de inclusión de 1,0 kg/ton de B.I.O.Tox®.
Sin embargo, estos prometedores resultados in vitro deben confirmarse bajo las complejas condiciones fisiológicas del animal.
Prueba in vivo en pollos de engorde
En condiciones reales, las materias primas del pienso raramente están contaminadas con una sola micotoxina. Es frecuente que coexistan múltiples mohos, produciendo un cóctel impredecible de toxinas cuyos efectos combinados pueden ser aditivos o incluso sinérgicos. En esta prueba científica en pollos de engorde, realizado en un centro de investigación independiente, se simuló exactamente este escenario: un desafío con múltiples micotoxinas, diseñado para evaluar el daño fisiológico causado por estas mediante parámetros histopatológicos, serológicos y zootécnicos. Asimismo, se investigó si el secuestrante de toxinas (BT) puede mitigar eficazmente este daño sistémico.
La prueba se realizó con 1.350 pollitos macho de un día de vida (Cobb 500), distribuidos aleatoriamente en cinco tratamientos (Tabla 1).
Tabla 1: tratamientos experimentales con las concentraciones del secuestrante de toxinas (BT) y de las micotoxinas (AFB, T-2, FUM).
Todos los grupos recibieron piensos isonutritivos formulados según la Guía de Manejo del Pollo de Engorde Cobb, basados en evaluaciones NIRS y compuestos por maíz, harina de soja y una premezcla de vitaminas y minerales. Para garantizar la integridad del experimento, se analizaron los piensos completos de la prueba y no se detectó ninguna contaminación por micotoxinas.
Cada grupo constaba de 270 aves, divididas en nueve réplicas de 30 pollitos por corral, alojados en una nave comercial sobre cama de cascarilla de arroz. La duración de la prueba fue de 35 días y se registraron los siguientes parámetros:
Rendimiento zootécnico: representado como el promedio por grupo del consumo de pienso, peso vivo, ganancia de peso e índice de conversión (IC).
Histomorfología del yeyuno: analizada mediante la relación entre la altura de las vellosidades y la profundidad de las criptas (relación VH/CD).
Peso relativo del hígado (RLW): calculado como (peso del hígado / peso de la canal) x 100, expresado como la media por grupo.
Histopatología del hígado: evaluada mediante la infiltración inflamatoria heterofílica periportal con la siguiente escala de puntuación: ausente (grado 0), leve (grado 1), moderada (grado 2), marcada (grado 3).
Histopatología de la bolsa de Fabricio: evaluada mediante la depleción linfoide y abscesos, aplicando la misma escala de puntuación que para el hígado.
Estrés oxidativo: medido a través de las sustancias reactivas al ácido tiobarbitúrico (TBARS), nmol de MDA (malondialdehído)/mg de proteína, calculado como el promedio por grupo.
Función hepática: determinada a partir de las proteínas plasmáticas totales (TP), g/dl, calculadas como el promedio por grupo.
Se observaron los siguientes resultados:
Parámetros zootécnicos
Consumo de pienso, peso vivo y ganancia de peso: Fueron significativamente menores en el grupo PC (Control Positivo) en comparación con NC y NC2.
Efecto de la dosis: En los grupos PC1 y PC2, estos tres parámetros se mantuvieron significativamente más bajos que en NC y NC2, pero resultaron numérica o significativamente superiores a PC de forma dependiente de la dosis (Figura 2).
Índice de conversión (IC): No se observaron diferencias significativas entre los distintos grupos.
Figura 2: Rendimiento (izquierda) y relación entre la altura de las vellosidades y la profundidad de las criptas (VH/CD) (derecha); a-c Los valores con un superíndice diferente dentro de una misma fila difieren significativamente (p<0,05).
Parámetros histopatológicos
La relación VH/CD fue numéricamente menor en PC en comparación con NC y significativamente menor en comparación con NC2, lo que indica el efecto adverso de las micotoxinas en el epitelio intestinal. Esta reducción se previno con éxito en el grupo PC2 (Figura 2).
El peso relativo del hígado fue significativamente mayor en PC en comparación con NC y NC2, lo que evidencia efectos hepatotóxicos. En PC1 y PC2, los pesos fueron numéricamente inferiores a los de PC.
La infiltración heterofílica en el hígado fue mayor en PC, con una puntuación mediana de dos, frente a una puntuación mediana de uno en PC1 y PC2, y de cero en NC y NC2. La distribución de las puntuaciones individuales mostró lesiones más leves en PC1 y PC2 que en PC, lo que demuestra, por un lado, el daño hepático causado por las micotoxinas aplicadas y, por otro, el efecto protector del secuestrante de toxinas.
En la bolsa de Fabricio, la depleción linfoide fue claramente mayor en PC, con una puntuación mediana de uno, en comparación con el cero de NC, NC2, PC1 y PC2. En cuanto a los abscesos, los cinco grupos mantuvieron una puntuación mediana de cero, aunque el grupo PC reveló los grados más altos detectados, lo que demuestra la inmunosupresión causada por las micotoxinas (Figura 3).
Figura 3: Abscesos en la bolsa de Fabricio; se descartó una muestra en el grupo PC.
Parámetros serológicos
Los niveles de TBARS fueron significativamente mayores en PC en comparación con NC y NC2, lo que indica un alto nivel de estrés oxidativo debido a las micotoxinas. Este incremento significativo se previno por completo en PC1 y PC2 (Figura 4).
Los niveles de proteínas totales (TP) fueron numéricamente más bajos en PC en comparación con NC y NC2, y se previno su caída en PC1 y PC2 (Figura 4), lo que indica una alteración en la síntesis de proteínas en el hígado.
Figura 4: TBARS/TP; a-b Los valores con un superíndice diferente dentro de una misma fila difieren significativamente (p<0.05).
Conclusión
Las micotoxinas aplicadas en esta prueba causaron daños graves y medibles en todos los parámetros evaluados, incluyendo lesiones histopatológicas, alteración de los marcadores serológicos y una reducción significativa del rendimiento zootécnico. El secuestrante de toxinas demostró una sólida y constante eficacia, no solo al capturar las micotoxinas bajo condiciones controladas in vitro, sino también en una prueba exhaustiva in vivo. Mitigó eficazmente los efectos adversos de la contaminación por múltiples micotoxinas en la morfología intestinal, las funciones hepática y de la bolsa de Fabricio, así como los niveles de estrés oxidativo en pollos de engorde.
En conjunto, los hallazgos sugieren que el producto neutralizó con éxito las micotoxinas aplicadas antes de que se produjera un daño medible en los tejidos y órganos investigados, lo que representa una validación contundente de este enfoque de evaluación en dos pasos.











