¿Podemos vivir sin Óxido de zinc?
El destete es un momento estresante para los lechones. Un sistema inmunitario naïve, un tracto intestinal en desarrollo y numerosos factores de estrés, como los cambios en el pienso, la separación, la reagrupación y el transporte, afectan a la salud y vitalidad de los lechones. El resultado común es la diarrea post-destete que conduce a una disminución del rendimiento y a menudo a la mortalidad, por no mencionar el impacto económico. Una práctica utilizada durante décadas para mantener la función intestinal y el buen estado general de los lechones ha sido la administración de dosis farmacológicas de óxido de zinc (ZnO; 1.500 – 3.000 ppm).
El óxido de zinc ejerce diferentes efectos positivos en el sistema gastrointestinal al actuar sobre la estructura intestinal, las secreciones digestivas, los sistemas antioxidantes y las células inmunitarias. El ZnO también tiene un efecto antibacteriano moderado contra la E. coli, el principal agente causante de la diarrea post-destete. Sin embargo, el impacto medioambiental del ZnO ha planteado dudas sobre la sostenibilidad de su amplia utilización. Por lo tanto, a partir del 26 de junio de 2022, se ha prohibido el uso de dosis farmacológicas de ZnO en Europa. Cabe señalar, sin embargo, que las dosis fisiológicas (150 ppm formuladas en piensos completos) no están sujetas a dicha prohibición.
Se han investigado muchas estrategias no alimenticias para controlar la diarrea post-destete, incluida la mejora de los niveles de higiene y la cría de animales más resistentes a la E. coli. Sin embargo, la diarrea post-destete sin detección de E. coli es común y se ha sugerido que un desequilibrio en la microbiota intestinal podría contribuir a la inflamación y la diarrea en los lechones destetados.
La microbiota intestinal de los cerdos tiene numerosas funciones que benefician al huésped, entre ellas: el mantenimiento de las funciones intestinales normales, la regulación de las respuestas inmunitarias y la protección frente a las bacterias patógenas. Entre todos los factores afectados por la transición al destete, la modificación de la microbiota intestinal del lechón está siendo cada vez más aceptada como uno de los factores clave que contribuyen a la diarrea post-destete.
También se han empleado diversos métodos de alimentación para llenar el vacío dejado por la prohibición del ZnO. El ajuste de la composición de la dieta, la incorporación de ácidos orgánicos, aceites esenciales y extractos ricos en polifenoles han sido estudiados con diferentes niveles de éxito. Sin embargo, el concepto de sinbióticos, es decir, la combinación de cepas probióticas y prebióticas, ha tenido resultados sostenibles y positivos.
Juntos, más fuertes
Los puntos fuertes de los probióticos y los prebióticos radican en sus modos de acción diferentes pero específicos, como la inhibición de patógenos, la estimulación del sistema inmunitario, la mejora de la digestibilidad, el aumento de las bacterias intestinales beneficiosas y los efectos osmolíticos. Un ensayo de alimentación de 14 días probó este concepto al comparar un prebiótico de alta calidad junto con un probiótico multitalento con grupos de control. Después de 14 días, el grupo sinbiótico mostró mejoras significativas en el aumento diario de peso y la conversión alimenticia en comparación con el control negativo (sin ZnO) y resultados equivalentes al control de ZnO. Los resultados de este estudio demuestran que la administración de esta combinación de sinbióticos mejoró el aumento diario de peso corporal y la conversión alimenticia de manera similar a la suplementación con ZnO. Además, los sinbióticos parecen ser una alternativa ecológica a las dosis farmacológicas de ZnO.
Los sinbióticos son solo una parte del enfoque global de Biochem para apoyar la salud intestinal de los lechones en destete. Para proteger la salud animal y reducir el uso de antimicrobianos, nos hemos centrado en nuestros aditivos que favorecen la salud intestinal, como los probióticos y los prebióticos, los ácidos orgánicos, la betaína y los aglutinantes de toxinas. Pueden adoptar la forma de soluciones para piensos, para aplicaciones a largo plazo, o soluciones para granjas que están formuladas como aplicaciones listas para su uso a corto plazo.
¿Podemos vivir sin ZnO? ¡Sí!
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