Momento de replantearse el destete de las terneras: por qué estrategias más inteligentes ofrecen mejores resultados biológicos y económicos.
Los animales jóvenes determinan la productividad futura de cada rebaño. Su cría satisfactoria determina no solo el progreso genético de la explotación, sino también su sostenibilidad económica a largo plazo. Sin embargo, el periodo comprendido entre el nacimiento y el primer parto se suele considerar simplemente un centro de costes, en lugar de la inversión a largo plazo en el futuro del rebaño que realmente es.
Criar novillas lecheras desde el nacimiento hasta su primer parto es caro. No generan ingresos hasta su primera lactación. Tanto la sobrealimentación como la subalimentación pueden aumentar los costes de diferentes maneras. El exceso de alimento supone un gasto innecesario, mientras que la falta de alimento retrasa el primer parto y prolonga el período no productivo. Centrarse únicamente en los gastos a corto plazo al considerar la gestión de la recría es perder de vista el panorama general, ya que la recría de novillas bien gestionada es una de las inversiones de mayor impacto que puede hacer una granja lechera en términos de rendimiento y productividad futuros.
El verdadero coste de la recría.
Varios estudios han cuantificado el coste de criar una novilla lechera desde su nacimiento hasta el primer parto. Estos costes varían mucho en función del sistema de producción, la región y la raza. En Estados Unidos, el coste medio por animal es de 1.803 ± 339 dólares. Los modelos de simulación estiman que el coste es de 1.919 dólares para los sistemas estabulados, 1.594 dólares para los sistemas de corral seco (dry-lot) y 1.336 dólares para los sistemas en pastoreo. En los Países Bajos, el coste es de aproximadamente 1.790 euros por novilla. En Brasil, las estimaciones oscilan entre 1.821 ± 44 dólares para los sistemas intermedios y 2.006 ± 63 dólares para las explotaciones de menor rendimiento. Las de mayor rendimiento tienen un promedio de 1.885 ± 63 dólares.
Se realizan importantes inversiones en la cría de terneras desde el nacimiento hasta el destete, especialmente en leches y piensos de arranque de alta calidad que representan aproximadamente entre el 40 % y el 50 % de los costes totales de la recría. Sin embargo, la atención suele disminuir alrededor del destete, a pesar de que se trata de un periodo de transición crítico que influye enormemente en la salud, el crecimiento y la productividad futura. Un manejo inadecuado durante esta etapa puede socavar el rendimiento de las inversiones iniciales, al comprometer los beneficios obtenidos durante el periodo inicial de cría, que es muy costoso.
Una fase crítica: el destete.
El destete es uno de los hitos más importantes, pero también más subestimados, de la cría de terneras. Marca la transición de la leche a los alimentos sólidos, lo que supone un reto para los sistemas digestivo, inmunológico y conductual del ternero. Los errores cometidos durante este periodo pueden socavar meses de manejo cuidadoso y tener consecuencias a largo plazo.
Entre el 12 % y el 35 % de las terneras nacidas vivas nunca llegan a su primer parto. De las que lo hacen, el 17 % no completa una segunda lactación. En general, aproximadamente un tercio de las terneras de reposición no contribuyen positivamente a la rentabilidad del rebaño. Incluso entre los animales que sobreviven, la alimentación y el manejo durante el destete tienen efectos duraderos. La subalimentación constante o el destete brusco provocan pérdidas acumulativas de productividad a lo largo de múltiples lactanciones, lo que provoca déficits de producción de leche de entre 800 y 1500 kg por vaca a lo largo de su vida. Esto se corresponde con una reducción del 5-8 % en la producción total de leche y una reducción de la longevidad del rebaño de aproximadamente 0,15 años (unos 55 días).
Crecimiento predestete: el crecimiento más económico.
La eficiencia del índice de conversión es mayor durante los dos primeros meses de vida, oscilando normalmente entre 2,0 y 2,5:1 (para la leche y los piensos de arranque), lo que convierte el crecimiento temprano en la fase más económica del desarrollo (Figura 1). Cuando se manjea adecuadamente, la importante inversión en lactorremplazantes y piensos de arranque merece la pena, ya que se convierten de manera eficiente en crecimiento.
Figura 1: los terneros son más eficientes en la conversión de pienso durante los dos primeros meses de vida. Sin embargo, después del destete la eficiencia alimentaria disminuye. Por lo tanto, los contratiempos postdestete son difíciles y costosos de superar.
Al mismo tiempo, el coste por kilogramo de ganancia de peso diaria es más bajo en los dos primeros meses después del destete, siempre que el proceso de destete sea adecuado. Esto hace que el periodo sea económicamente interesante. Sin embargo, un destete deficiente puede aumentar los costes de recría y limitar el potencial de ingresos futuros al restringir el crecimiento temprano y la producción de leche, lo que puede suponer una pérdida potencial de hasta 880 dólares por vaca (tabla 1). Esto se debe a que la ventaja inicial puede perderse si la transición a la alimentación sólida y los meses siguientes no se gestionan correctamente.
Tabla 1: efecto de la edad al primer parto, 27 frente a 25 meses, en los costes y los ingresos por vaca.
Un metaanálisis de 2016 demostró que el GMD predestete es un fuerte predictor del rendimiento en la primera lactación. Las terneras que crecieron solo 0,5 kg al día antes del destete produjeron la menor cantidad de leche, grasa y proteína durante su primera lactación. Por el contrario, las terneras que crecieron más rápido produjeron alrededor de 1000 kg más de leche. Un metaanálisis de 2025 confirmó este patrón, mostrando que una mayor ganancia diaria y un mayor consumo de pienso antes del destete dieron lugar a un rendimiento en la primera lactación entre un 3 % y un 5 % superior —entre 800 y 1000 kg más de leche— en comparación con las terneras destetadas muy pronto o de forma demasiado brusca.
Estos resultados ponen de relieve que el rendimiento a lo largo de la vida viene determinado por el desarrollo en las primeras etapas de la vida y que los productores lácteos pueden influir en esta «programación temprana» mediante una nutrición equilibrada y un manejo adecuado del destete. Es fundamental que las costosas ganancias obtenidas antes del destete no se pierdan durante la fase de destete. Una transición suave de la alimentación líquida a la sólida minimiza el déficit energético posterior al destete, que provoca un crecimiento más lento y un aumento de los costes.
Las palancas económicas.
Los principales factores biológicos y de manejo que influyen en la economía de la recría son el GMD, la edad al primer parto (AFC) y la tasa de reposición del rebaño. Las investigaciones demuestran que una AFC de alrededor de 24 meses optimiza la productividad a lo largo de la vida. Un parto demasiado temprano, especialmente cuando las novillas no han alcanzado el peso adecuado, puede comprometer el desarrollo mamario y reducir la producción de leche en la primera lactación. Por el contrario, retrasar el parto más allá de los 27 meses prolonga el período no productivo y los costes totales de cría.
Sin embargo, el principal factor para determinar el momento adecuado para la primera inseminación, más que la edad, es la masa corporal. En las novillas lecheras, el momento óptimo para la primera inseminación se alcanza normalmente con un peso vivo de 400-420 kg y una altura a la cruz superior a 135 cm. Por lo tanto, evitar las caídas de crecimiento después del destete y optimizar las tasas de crecimiento antes de la pubertad también acorta el tiempo hasta la madurez reproductiva y la primera concepción, lo que mejora la rentabilidad general del rebaño.
Por último, el retorno de la inversión desde el nacimiento hasta la primera lactación a menudo no se materializa plenamente hasta el final de la primera lactancia. Por ello, es fundamental minimizar las ineficiencias durante todo el periodo de recría, especialmente durante el destete, cuando el crecimiento, la eficiencia alimentaria y el rendimiento futuro están más en juego (Tabla 2).
Tabla 2: efectos de un destete deficiente en el GMD, el peso al destete, el coste por kg ganado, los costes de alimentación y la edad en el primer parto.
Las consecuencias a largo plazo de un mal destete.
Hay varios factores que pueden generar un destete deficiente. Muchas prácticas comunes de destete pueden provocar que las terneras sufran un déficit energético. Entre ellas se incluyen:
Destete de las terneras demasiado pronto, demasiado rápido o de forma demasiado brusca, especialmente cuando se pasa de una dieta rica en leche
Ingesta insuficiente de pienso de arranque en el momento del destete, lo que impide a los terneros compensar la reducción de la ración de leche
Terneras alimentadas en exceso o solo con forraje
Proporcionar piensos de arranque de mala calidad o inadecuados, como piensos con niveles excesivamente altos de almidón o baja palatabilidad.
Otras causas de un destete deficiente son un agua inadecuada o de mala calidad, los factores de estrés social y un estrés fisiológico excesivo en el momento del destete, en particular la acidosis ruminal y la contaminación del pienso por micotoxinas. La acidosis ruminal en los terneros destetados es común, pero a menudo pasa desapercibida.
La acidosis se desencadena por piensos de arranque con alto contenido en almidón y bajo contenido en fibra neutro detergente. Además, los programas de alimentación que incluyen piensos de arranque con partículas de pequeño tamaño o con una textura incorrecta, como piensos molidos o pellets, aumentan el riesgo de acidosis ruminal, que se ve agravada por el acceso limitado o nulo a la fibra, que está idealmente mezclada en el pienso d. Por lo general, los signos de acidosis no son visibles antes del destete, pero se hacen evidentes poco después. Los signos incluyen terneras pequeñas y delgadas con pelaje áspero, reducción de la ingesta de alimento, diarrea, malestar abdominal, disminución del crecimiento y mala absorción y digestión. Además, la acidosis ruminal activa el sistema inmunológico, lo que requiere entre tres y cuatro veces más energía y desvía la energía y los nutrientes del crecimiento.
Las micotoxinas representan un reto igualmente importante y a menudo subestimado durante el destete. La exposición subclínica puede alterar la integridad intestinal, reducir la ingesta de alimento, debilitar la función inmunitaria y amplificar el impacto de otros factores de estrés, lo que en última instancia agrava el riesgo de problemas de crecimiento y de salud durante la transición.
Se puede ayudar a las terneras destetadas a superar esta fase crítica mediante:
El apoyo a la eficiencia alimentaria y la disponibilidad de nutrientes
La promoción del desarrollo del rumen
Reducir los factores que comprometen el sistema inmunitario, como el impacto de las micotoxinas.
Mejorar las condiciones del rumen.
Favorecer la función inmunitaria para mejorar la resistencia durante la transición.
Prestar atención a estas áreas puede minimizar la caída posterior al destete y ayudar a las terneras a convertirse en miembros productivos del rebaño. RumiPro® Wean se ha desarrollado específicamente para ayudar a las terneras durante esta fase vital y estresante, abordando todos estos temas.
Apoyo al destete: RumiPro® Wean.
RumiPro® Wean contiene TechnoYeast, una levadura hidrolizada derivada de la cepa de levadura Kluyveromyces fragilis, que proporciona ingredientes altamente funcionales como aminoácidos esenciales y apetecibles, valiosos nucleótidos y beneficiosas paredes de levadura. TechnoYeast, junto con el butirato de sodio, favorece el desarrollo del rumen y proporciona valiosos nutrientes.
Las terneras jóvenes son más propensas a los efectos de las micotoxinas que los rumiantes adultos debido a que su rumen está poco desarrollado. El pienso para terneros contiene altos niveles de cereales, soja y fibra, todos ellos posibles fuentes de micotoxinas. La contaminación del pienso con micotoxinas es un problema grave que no debe pasarse por alto. Los altos niveles de contaminación por micotoxinas pueden afectar significativamente a la función inmunitaria y reducir el éxito del destete. RumiPro® Wean contiene B.I.O.Tox® Active Core, un secuestrante de micotoxinas muy eficaz para contrarrestar las micotoxinas.
Además, RumiPro® Wean combina minerales altamente biodisponibles como E.C.O.Trace® Zinc, valiosos antioxidantes y un mineral marino biodisponible para reforzar la función inmunitaria, fortalecer el epitelio intestinal y mantener unas condiciones ruminales beneficiosas.
Los efectos de RumiPro® Wean sobre el GMD y el estado del pelaje se evaluaron en una prueba de 9 semanas con terneras destetadas. Se dividieron terneras de 38 días de edad (29-56 días) en dos grupos: un grupo de control (n = 50) y un grupo de tratamiento (n = 50). A partir de la tercera semana y hasta la novena, se añadieron 50 g de RumiPro® Wean al pienso de arranque del grupo de tratamiento. Todas los terneras fueron destetadas en la sexta semana (Figura 2).
Figura 2: Cronología de la prueba.
Ambos grupos tuvieron acceso a la misma cantidad de leche, suministrada por un sistema de alimentación automático.
Sin embargo, en promedio, las terneras del grupo de tratamiento consumieron 1,3 kg menos de lactorremplazante (65 kg en total) que el grupo de control (datos no mostrados). A pesar de la menor ingesta de leche, la GMD de ambos grupos fue similar durante toda la prueba.
Sin embargo, cuando se separan los pesos en pesos predestete y postdestete, surgen claras diferencias entre los grupos. Las terneras del grupo control tuvieron una GMD mayor antes del destete, mientras que en las terneras que recibieron RumiPro® Wean la GMD fue más alta después del destete (Figura 3).
Figura 3: el suplemento RumiPro® Wean ayuda a los terneros a mantener el GMD durante el proceso de destete.
En la práctica, el estado del pelaje se considera a menudo un indicador de la salud. Las deficiencias del sistema inmunitario o, como se ha descrito anteriormente, la posible acidosis ruminal, a menudo se manifiestan en un pelaje más áspero y menos brillante. Las terneras del grupo tratmiento experimentaron un breve descenso en las evaluaciones del pelaje después del destete, pero mejoraron en una semana. Por el contrario, las terneras del grupo de control mostraron un empeoramiento continuo ddel pelaje después del destete, sin recuperación (datos no mostrados).
Se analizaron los niveles de micotoxinas en la paja picada procesada y el ensilado de maíz que formaban parte del programa de alimentición. La paja presentaba altas concentraciones de micotoxinas T-2 y HT-2, mientras que el ensilado de maíz presentaba niveles moderadamente elevados de DON y ZEA. Las micotoxinas T-2/HT-2 y DON, por ejemplo, alteran el metabolismo de las células intestinales, lo que provoca un aumento de la permeabilidad intestinal.
Los resultados indican que la fase de destete fue menos estresante para las terneras que recibieron RumiPro® Wean, como lo demuestra la ganancia media diaria más constante y mejorada después del destete en comparación con el grupo que no recibió el producto. Además, las terneras que recibieron el suplemento solo tuvieron un deterioro a corto plazo del pelaje, en comparación con el empeoramiento continuo del grupo de control. También se puede suponer que todas las terneras se vieron afectados por la exposición a las micotoxinas durante el período de destete.
RumiPro® Wean proporciona un apoyo específico a los terneros durante el proceso de destete, ayudándoles en la transición de la leche a la alimentación sólida. La combinación de ingredientes cuidadosamente seleccionados ayuda a promover el desarrollo del rumen, mejorar la vitalidad y reducir los factores inmunosupresores, incluida la exposición a micotoxinas.
Desarrollado para proporcionar apoyo exactamente donde se necesita: en el primer periodo de transición de cada ternero, de monogástrico a rumiante. Evite las caídas de crecimiento después del destete con RumiPro® Wean.











