Manejo de camadas numerosas.
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Los objetivos de selección de las cerdas han evolucionado en las últimas décadas, poniéndose el énfasis en tasas de ovulación más altas y camadas más numerosas. El objetivo es producir más lechones por cerda al año, aumentando así la productividad y la eficiencia económica. Sin embargo, estos cambios también han traído consigo varios problemas, como camadas más heterogéneas, bajos pesos al nacimiento, mayor mortalidad de los lechones, aumento de los costes de tratamiento, necesidad de un mayor manejo, así como una reducción de la longevidad de las cerdas. Estos cambios suponen un verdadero reto para las cerdas, sus lechones y los ganaderos.
En este boletín se explica por qué los conceptos individuales (específicos para cada granja) son esenciales para las cerdas hiperprolíficos actuales y por qué es importante considerar a la cerda y a sus lechones como una unidad. Describimos algunas estrategias para alinear el tamaño de la camada a la capacidad biológica de la cerda, y cómo los programas personalizados mejoran la uniformidad y la supervivencia de los lechones, protegen la condición corporal y la longevidad de las cerdas y reducen la necesidad de intervenciones. El objetivo es sencillo: lechones destetados más sanos y resistentes, y una piara de cerdas más sostenible y rentable.
Mejora de la productividad de las cerdas hiperprolíficas. ¿Y ahora qué?
En las últimas décadas, los avances en la selección genética y del manejo han aumentado drásticamente la productividad de las cerdas hiperprolíficas. El tamaño de las camadas ha aumentado, las tasas de parto han mejorado y el número de lechones vivos nacidos por cerda y año sigue alcanzando récords. Sin embargo, este progreso también plantea nuevos retos para la industria. Las camadas grandes suelen dar lugar a una mayor variación en el peso al nacimiento, una mayor competencia por la ubre y un mayor riesgo de mortalidad antes del destete. Las altas tasas de morbilidad y mortalidad entre los lechones neonatos es un problema que ha ido ganando cada vez más atención en los últimos años.
A pesar de la mejora de las prácticas de manejo, hasta un 20 % de los lechones siguen perdiéndose durante el parto o al inicio de la lactación. Las propias cerdas se enfrentan a mayores exigencias metabólicas, lo que suscita preocupación por su estado físico, su longevidad y su bienestar. Aunque la productividad por cerda ha mejorado, la atención se centra ahora en la sostenibilidad, la robustez y el bienestar de los animales. La pregunta clave ya no es simplemente «¿cuántos lechones puede producir una cerda?», sino «¿cuántos lechones sanos y uniformes se pueden destetar con éxito?».
¿Qué son las cerdas hiperprolíficas?
Son cerdas que producen más lechones de las mamas funcionales que tienen. Aunque las cerdas no suelen tener más de 14-16 mamas, cada vez son más comunes las camadas de 18-20 lechones, o incluso más. El aumento de la prolificidad de las cerdas da lugar a una variación significativa del peso al nacimiento y disminuye la tasa de supervivencia de los lechones durante y después del parto. Las camadas numerosas provocan un parto prolongado y aumentan el riesgo de hipoxia y asfixia, especialmente para los lechones nacidos en último lugar. Esto puede provocar un aumento de los mortinatos, mayores tasas de mortalidad, un menor rendimiento y menos lechones destetados. El resultado: menos beneficios para el ganadero.
La capacidad uterina de las cerdas no ha aumentado en la misma proporción que su prolificidad. Por lo que el hacinamiento intrauterino, un fenómeno natural en los cerdos, que provoca variaciones en el peso al nacimiento dentro de las camadas, es todavía mayor en las cerdas hiperprolíficas, ya que hay menos espacio uterino para el desarrollo fetal y menos nutrientes disponibles para cada feto. En consecuencia, las cerdas hiperprolíficas suelen producir lechones con bajo peso al nacimiento que pueden verse afectados por el síndrome de retraso del crecimiento intrauterino.
Los lechones afectados por este síndrome tienen una tasa de supervivencia menor que los que tienen un peso óptimo al nacimiento. Presentan órganos subdesarrollados, capacidad termorreguladora reducida y menor ingesta de calostro. De hecho, se ha informado de que la tasa de supervivencia de los lechones con un peso al nacimiento inferior a 1 kg era de alrededor del 44 %, mientras que en los de un peso inferior a 700 g descendía al 33 %.
Figura 1: Los lechones subdesarrollados consumen menos calostro en las primeras 24 horas de vida en comparación con los lechones con un desarrollo normal, lo que da lugar a un menor aumento de peso.
Todo comienza con la cerda.
A medida que aumentan los niveles de producción, se hace más importante manejar y alimentar adecuadamente a las cerdas. Esto garantiza el desarrollo adecuado de los lechones durante la gestación y la salud óptima de las cerdas en el momento del parto. La salud de la cerda influye significativamente en la supervivencia de los lechones, ya que afecta a su capacidad para comer, producir calostro y leche, y alimentar a sus lechones.
Los estudios han demostrado que mantener la condición corporal adecuada de las cerdas y utilizar suplementos dietéticos específicos puede mejorar las tasas de supervivencia de los lechones. Las estrategias nutricionales pueden reducir el impacto de los factores de estrés en el organismo. Estas estrategias actúan como antioxidantes, antiinflamatorios, osmolitos, estabilizadores de los tejidos o cofactores esenciales en el metabolismo y desarrollo de los tejidos.
Además, las suplementos nutricionales administrados en el agua de agua de bebida ofrecen importantes beneficios. Adaptadas a la situación particular de cada granja, estos conceptos nutricionales pueden ser minerales de alta biodisponibilidad y vitaminas para sustentar el metabolismo y el crecimiento, o probióticos y prebióticos para favorecer la salud intestinal, ya sea como suplementos en granja o como aditivos en los piensos.
Suministro de calostro y leche de cerdas hiperprolíficas: el cuello de botella de la productividad.
Aunque las cerdas de alto rendimiento están produciendo camadas más numerosas que nunca, su capacidad biológica para alimentar a estos lechones no ha aumentado al mismo ritmo. La ingesta de calostro es crucial para la supervivencia y el desarrollo de los lechones recién nacidos, ya que les proporciona energía, garantiza la inmunidad pasiva y favorece el desarrollo intestinal. Sin embargo, muchos lechones de camadas numerosas no reciben suficiente calostro. Los lechones con bajo peso al nacer se ven especialmente afectados porque a menudo no tienen la fuerza suficiente para alcanzar la ubre a tiempo. Además, existe una gran competencia por las tetillas y la producción y la calidad del calostro de las cerdas son insuficientes. Estos factores pueden provocar un suministro inadecuado de energía y apoyo inmunológico, lo que pone en peligro la supervivencia de los lechones y perjudica su rendimiento posterior. Para la gestión, esto significa aplicar medidas específicas para garantizar una ingesta adecuada de calostro, especialmente para los lechones más débiles.
Figura 2: A medida que aumenta el tamaño de la camada, disminuye la cantidad de calostro disponible por lechón. Con una producción media de calostro de unos 3,7 kg, solo hay calostro suficiente para los primeros 11 a 13 lechones de una camada.
El suministro de leche es otro factor limitante más allá del calostro. Aunque las cerdas actuales pueden destetar más lechones, la producción total de leche no siempre se ajusta a la demanda de la camada. Este desequilibrio suele dar lugar a mayor mortalidad predestete, a un crecimiento desigual y la necesidad de intervenciones de manejo, como la lactanción dividida, la lactanción cruzada, el uso de leches artificiales o de cerdas nodrizas.
De cara al futuro, hay que tratar a la cerda y al lechón como una unidad. La clave para garantizar que todos los lechones tengan un buen comienzo es una cuidadosa supervisión en granja, una adecuada estrategia de adopciones, la implementación temprano de suplementos y el uso de aditivos en el pienso. La hiperprolíficidad ha creado nuevas oportunidades, pero también ha puesto de manifiesto los límites fisiológicos de la cerda. El futuro pasa por ajustar el tamaño de la camada a la capacidad de la cerda para alimentar a sus crías, garantizando que sean viables y productivas.
La carga oculta: estresores que afectan a las cerdas hiperprolíficas.
Las cerdas de hoy en día se enfrentan a enormes exigencias fisiológicas: camadas numerosas, una lactación más prolongada y un alto rendimiento metabólico; que las somete a un estrés constante. Las presiones ambientales y sanitarias, como el estrés oxidativo, la inflamación sistémica y el estrés térmico estacional, también pueden comprometer la fertilidad, la producción de calostro y leche, lo que afecta a la longevidad y al rendimiento reproductivo. El futuro de la productividad de las cerdas depende no solo de la genética, sino también de la protección de las cerdas frente a estas presiones invisibles. Las cerdas hiperprolíficas son cada vez más propensas a la inflamación sistémica, que puede provocar trastornos como la mastitis-metritis-agalactia (MMA). El aumento de la inflamación perjudica la producción de leche, retrasa la recuperación, reduce el crecimiento de los lechones y aumenta la necesidad de tratamientos. Por lo tanto, controlar la inflamación mediante la nutrición, el alojamiento y las intervenciones sanitarias específicas es esencial para favorecer el bienestar y rendimiento de las cerdas y la rentabilidad de la granja.
Más allá de la alimentación: el poder de la aplicación en el agua.
El agua es a menudo el recurso más subestimado en la producción porcina. La aplicación estratégica de agua, ya sea con sistemas de bebida mejorados, pulverizadores o nebulizadores o de alimentación líquida suplementaria, puede proporcionar importantes beneficios. Estos métodos pueden ayudar a reducir el estrés por calor, estimular la ingesta de pienso, favorecer la producción de leche en las cerdas y mejorar el crecimiento y el bienestar de los lechones. Además del rendimiento, una mejor gestión del agua mejora la higiene y reduce el estrés, lo que la convierte en una herramienta práctica y rentable para favorecer tanto la productividad como el bienestar de los animales.
Los animales estresados suelen reducir su consumo de pienso, pero el agua suele mantenerse estable o aumentar. Por lo tanto, el apoyo nutricional puede continuar a pesar de la disminución de la ingesta de pienso. Además, los suplementos pueden administrarse rápidamente sin cambiar el pienso. La aplicación en agua permite una administración y una duración flexibles y específicas.
Apoyo temprano para los lechones recién nacidos: un motor de beneficios.
Las primeras horas de vida son críticas para los lechones. Darles un apoyo temprano, como garantizar la ingesta de calostro, proporcionarles calor y administrarles tratamientos como suplementos de energía, hierro o estimulantes inmunitarios, ayuda a reducir la mortalidad y mejorar la vitalidad. Los lechones más fuertes crecen de forma más uniforme, rinden mejor a lo largo de la producción y, en última instancia, aumentan la rentabilidad de la explotación. Por lo tanto, invertir en cuidados tempranos no es solo una cuestión de supervivencia, sino de sentar las bases para la productividad y el rendimiento económico a lo largo de todo el cebo. El apoyo temprano ayuda a prevenir enfermedades, reducir la diarrea y disminuir la necesidad de intervenciones, lo que reduce las tasas de mortalidad.
Estrategias nutricionales y conceptos individualizados para cada granja: la clave del éxito.
Las granjas pueden optimizar tanto la salud como el rendimiento de los animales combinando suplementos nutricionales a corto plazo que se centran en problemas específicos o necesidades preventivas con conceptos de aditivos en el pienso a largo plazo. Las estrategias personalizadas y adaptadas a los retos únicos de cada granja favorecen el crecimiento, la reproducción y la resiliencia, al tiempo que abordan problemas inmediatos como el estrés, las deficiencias inmunitarias y los trastornos digestivos. Este enfoque integrado garantiza que las intervenciones sean eficaces y sostenibles, y que se ajusten a los objetivos de producción a largo plazo.
No existe una solución única que funcione para todas las situaciones: cada granja requiere un enfoque personalizado. En Biochem entendemos que cada granja es única y por eso ofrecemos una amplia gama de productos específicos, como Stress Pack® Xtra, Fertility Pack® Sow, Piglet Protector®, Bimulac® Pre y Ferroniq, diseñados para una aplicación flexible y a corto plazo. Que en combinación con nuestras soluciones a largo plazo, como probióticos y prebióticos, secuestrantes de micotoxinas, minerales orgánicos y betaína, le ayudan a crear un concepto específico para su granja que satisfaga tanto las necesidades inmediatas como los objetivos a largo plazo.
Optimizar la salud y el rendimiento de los animales requiere algo más que una solución única para todos. Al combinar suplementos nutricionales a corto plazo que abordan retos inmediatos, como el estrés, las deficiencias inmunitarias y los problemas digestivos, con estrategias de aditivos para piensos a largo plazo, las granjas pueden construir una base resistente y productiva para el futuro.
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