Dé a sus aves una oportunidad para respirar.
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Las aves han desarrollado un sistema respiratorio extraordinario, capaz de mantener un suministro constante de oxígeno a los músculos durante el vuelo y proporcionar suficiente oxígeno para cantar al mismo tiempo. El sistema respiratorio de un ave ocupa alrededor del 20 % de su volumen interno, similar al de otro animal con una enorme demanda de oxígeno: el caballo. En comparación, el sistema respiratorio humano solo ocupa alrededor del 5 % de su volumen interno. A pesar de las ventajas evolutivas, esto puede conllevar desventajas que, si no se abordan, pueden dar lugar a una disminución de los índices de salud y de rendimiento.
Único en su especie: el singular sistema respiratorio aviar
El sistema respiratorio aviar es estructural y funcionalmente único entre los vertebrados aerobios. A diferencia del sistema respiratorio de los mamíferos, que termina en grandes espacios alveolares de aire, el pulmón de las aves es un sistema unidireccional de flujo continuo que termina en pequeños capilares de aire.
El sistema respiratorio aviar consta de dos pulmones donde se produce el intercambio gaseoso y varios sacos alveolares que sirven de ventiladores mecánicos. El bronquio de las aves es un sistema ramificado de tres niveles que da lugar a bronquios primarios y secundarios y a parabronquios terciarios. Esto significa que la tráquea se divide en bronquios primarios, cada uno de los cuales atraviesa los pulmones y termina en los sacos alveolares abdominales. Los bronquios secundarios surgen de los bronquios primarios en los pulmones y suministran aire a los demás sacos alveolares (Figura 1).
Los parabronquios forman un intrincado sistema de capilares aéreos de paredes finas, ramificados y entrelazados, y rodeados a su vez de tejido de intercambio. La estructura de este tejido es tal que los capilares sanguíneos están expuestos al aire por todos lados, lo que aumenta notablemente la superficie disponible para el intercambio gaseoso. En cambio, los capilares sanguíneos alveolares de los mamíferos solo están expuestos al aire por dos lados. Esto hace que el sistema de intercambio gaseoso aviar sea altamente eficaz.
Los sacos alveolares constituyen la mayor parte del sistema respiratorio de las aves. Sirven para facilitar el flujo continuo de grandes volúmenes de aire a través de los pulmones, de manera que se aumenta la eficacia. Una diferencia clave en el sistema respiratorio aviar es que la respiración es unidireccional. Esto significa que se necesitan dos ciclos completos (dos inhalaciones y dos exhalaciones) para mover un volumen determinado de aire rico en oxígeno a través del sistema pulmonar y alveolar. El ciclo único de inhalación y exhalación directa de los mamíferos puede parecer más sencillo, pero este sistema es incapaz de mantener un volumen constante de aire.
Figura 1: anatomía del sistema respiratorio de las aves.
¿En qué se traduce esto para el pájaro?
Teniendo en cuenta la barrera sangre-gas, la superficie respiratoria, el volumen pulmonar y el volumen capilar sanguíneo pulmonar, el pulmón de las aves permite un aumento significativo de la eficacia en comparación con el pulmón de los mamíferos. Esta mayor eficacia puede traducirse en un rendimiento fisiológico optimizado gracias a un mayor intercambio de oxígeno. Sin embargo, la estructura única del sistema respiratorio aviar significa que debe prestarse atención para mantener la salud y el rendimiento.
Hay varios factores en la gestión de las aves de corral que pueden afectar a la salud del sistema respiratorio de las aves. Lo primero y más importante es el manejo. La higiene, las condiciones ambientales y climáticas, la ventilación, la densidad animal y el tipo de alojamiento desempeñan un papel importante en la «calidad» del aire disponible. Además, la exposición a agentes patógenos desempeña un papel fundamental.
Desde los tejidos linfoides asociados a la cavidad nasal hasta los tejidos linfoides asociados a los bronquios, el aparato respiratorio es la primera línea de defensa del ave contra los agentes patógenos. Existen varios patógenos respiratorios comunes – tanto bacterianos como víricos – que ponen en riesgo a las aves a diferentes edades (Figura 2).
Distintos virus aviares pueden causar, entre otros signos clínicos, obstrucción de las vías respiratorias, lo que a menudo provoca una disminución del rendimiento, morbilidad y, en última instancia, la muerte. Además, existen numerosas bacterias comunes y patógenos inespecíficos que afectan directa o indirectamente al sistema respiratorio de las aves, lo que genera un problema complejo.
Figura 2: ejemplos de patógenos respiratorios comunes. Los patógenos respiratorios como los virus suelen causar obstrucción de las vías respiratorias en las aves. Varios de estos patógenos víricos, bacterianos y de otro tipo pueden provocar dificultades respiratorias en las aves y afectar directa o indirectamente a su sistema respiratorio, por lo que pueden contribuir a generar un problema complejo.
¿Qué significa esto para el avicultor?
Los animales con sistemas respiratorios en riesgo tienen bajos niveles de oxígeno en sangre, lo que provoca malestar, menor vitalidad y una disminución del consumo de pienso. En última instancia, esto conduce a una reducción del rendimiento e incluso a un aumento de la mortalidad. Además de las pérdidas económicas causadas por la disminución del rendimiento de la manada debido a problemas respiratorios, las enfermedades mencionadas también suponen costes adicionales para el avicultor que afectan al resultado neto.
Con el objetivo de evitar la manifestación de problemas complejos de mayor envergadura, estos gastos adicionales suelen incluir costes asociados a:
la mejora de la bioseguridad y las condiciones higiénicas
programas de vacunación
tratamientos veterinarios
Además, algunas enfermedades que no hayan podido evitarse pueden requerir el sacrificio de toda la manada, lo que supone una pérdida financiera significativa para el avicultor. En lugares donde no existe indemnización por la pérdida de las aves, esto puede resultar ruinoso para los avicultores. Por lo tanto, las medidas preventivas son de vital importancia.
Señales de que no todo va bien
La inspección rutinaria de distintas métricas de la manada puede ayudar a determinar si algo no va bien con las aves. Estos datos pueden incluir:
edad
estado de vacunación
tratamientos veterinarios previos
mortalidad
aumento de peso
índice de puesta
incubabilidad
consumo de pienso y agua
Los signos de comportamiento – específicamente el nivel de actividad, de atención, como se posan, el acurrucamiento y la postura – también deben tenerse en cuenta y pueden proporcionar muchas pistas sobre la salud de la manada. Si consideramos los signos clínicos que son evidentes en una manada con problemas respiratorios, podemos clasificarlos en lo que podemos oír y lo que podemos ver.
Lo que vemos...
Un signo muy común es el pico abierto, que indica que el ave está jadeando. Esto puede deberse a estrés térmico (el ave intenta refrescarse) o a que intenta limpiar sus vías respiratorias de posibles mucosidades. Las fosas nasales y los senos paranasales suelen mostrar signos de inflamación y algún tipo de secreción, y los ojos pueden mostrar signos de conjuntivitis, o pueden estar vidriosos y/o hundidos (Figura 3). La cresta y la carúncula pueden estar visiblemente hinchadas y descoloridas. La postura del ave puede aportar mucha información, sobre todo si las plumas parecen erizadas, las alas caídas y el ave está encorvada, con aspecto moribundo.
Figura 3: Dónde buscar signos de que un ave tiene un problema respiratorio.
Lo que oímos..
Los oídos atentos suelen captar los sonidos irregulares de una manada, como, por ejemplo, el quejido. Este sonido suele asociarse a una inflamación leve asociada normalmente a infecciones víricas, aunque a veces puede producirse por reacciones a vacunas. Cuando se oye a las aves resollar y resoplar, esto suele indicar una mayor irritación de las mucosas del aparato respiratorio superior, a menudo asociada a signos de conjuntivitis.
Los estertores traqueales y los graznidos son signos clínicos que podemos oír tanto con infecciones víricas como bacterianas, especialmente con infecciones por IBV, Newcastle (ND) y colibacilosis. Estos signos son una clara indicación de exceso de mucosidad, mucosidad en la cavidad nasal e inflamación traqueal. No obstante, debe tenerse en cuenta que todos estos signos clínicos también pueden aparecer cuando el clima y el entorno de la granja no son satisfactorios.
Por otro lado, los graznidos, jadeos, sibilancias y tos son signos de enfermedad respiratoria crítica y se asocian normalmente a IBV, ND, ILT, AI y colibacilosis. Estas aves tienen las vías respiratorias gravemente inflamadas con mucosidad espesa y corren peligro de asfixia.
¿Cómo afrontar los problemas respiratorios?
Para la mayoría de las enfermedades respiratorias aviares, los mejores métodos de prevención son la vacunación y la bioseguridad. De hecho, la vacunación es obligatoria por ley en algunos países para determinadas enfermedades como ND e IBV. Los brotes de enfermedad de Newcastle (ND) se consideran graves por su potencial hipervirulento, caracterizado por una rápida propagación y una mortalidad de hasta el 100 %.
Actualmente existe un interés mundial por la gripe aviar (AI) y la mejor manera de tratar esta enfermedad. El tratamiento preventivo en forma de vacunación aún no es estándar, por lo que la bioseguridad y una buena higiene en las granjas desempeñan un papel fundamental, ya que el virus es muy contagioso, se propaga fácilmente y no solo es altamente patógeno para muchas especies de aves, sino que algunas cepas también pueden propagarse a la población humana.
Aunque una buena bioseguridad y manejo de las granjas son las herramientas básicas para prevenir problemas respiratorios importantes, los antibióticos siguen siendo una herramienta necesaria para gestionar las presiones patógenas en las granjas que amenazan el bienestar animal, reducen el rendimiento y favorecen la aparición de enfermedades perjudiciales para los animales y, en última instancia, para los seres humanos.
Los aditivos fitogénicos pueden ayudar.
A pesar de su probada utilidad, el uso – o el abuso – de los antibióticos en el sector está sometido a escrutinio. Las alternativas a los antibióticos son cada vez más importantes, y el uso de aditivos fitogénicos en los piensos como complemento de los métodos convencionales es un campo prometedor. Esto se refleja en el aumento de la investigación sobre la eficacia de los compuestos fitogénicos. Hay muchos estudios científicos que demuestran los diversos efectos beneficiosos para las aves de corral.
El uso de fitógenos durante las dificultades respiratorias en aves de corral tiene efectos beneficiosos. Tanto en combinación con tratamientos convencionales o como ayuda preventiva, pueden ayudar a aliviar los signos de problemas respiratorios y facilitar la respiración, proporcionando confort y un mayor bienestar.
Algunos aditivos fitogénicos pueden ayudar a diluir la mucosidad, facilitando su eliminación de las vías respiratorias. Además, estos aditivos fitogénicos, con sus propiedades antiespasmódicas y expectorantes, facilitan el despeje de las vías respiratorias y la respiración durante la infección.
Otros compuestos fitogénicos son conocidos por sus propiedades refrescantes. Estos compuestos activan ciertos receptores del frío en las membranas mucosas, creando un efecto refrescante y favoreciendo la sensación de una respiración más fácil. Las aves se benefician de este efecto no solo cuando están congestionadas, sino también en situaciones en las que existen grandes fluctuaciones de temperatura.
Los suplementos fitogénicos en acción
En un ensayo controlado con pollos de engorde Ross 308 se investigaron los efectos beneficiosos de un suplemento dietético fitogénico, BronchoVest, sobre los signos respiratorios. Las aves (n=384) fueron asignadas a uno de los seis grupos (T0-T5). Todas las aves fueron vacunadas contra la enfermedad de Newcastle (ND) con la cepa La Sota el día 15. Los grupos específicos fueron inoculados intratraquealmente con un aislado de campo patógeno de Escherichia coli el día 22. BronchoVest se administró a través del agua de bebida o en forma de aerosol tras la vacunación y el desafío con E. coli. Todas las aves fueron monitorizadas cuatro veces al día hasta siete días después del desafío para detectar signos clínicos. Se observaron los siguientes signos respiratorios: hinchazón de la cabeza, secreción nasal, estornudos, tos y disnea. Cada signo clínico se puntuó en una escala de 0 (ningún signo) a 3 (grave).
Los grupos de aves desafíadas que habían sido suplementadas con BronchoVest presentaron signos respiratorios decrecientes durante el periodo de suplementación en comparación con las aves del grupo de control positivo T1 (Figura 4). Al final del periodo de seguimiento, los datos de los grupos suplementados eran similares a los de los grupos que no habían sido desafíados, en contraste con elcontrol positivo. Los resultados de estos ensayos demostraron claramente la capacidad de los suplementos fitogénicos como BronchoVest para ayudar a reducir los signos respiratorios en aves de riesgo.
Figura 4: puntuaciones clínicas medias diarias tras el desafío a E. coli. T0: Control negativo; T1: Control positivo; T2: No desafíados tratados en el agua de bebida; T3: No desafíados tratados vía aerosol; T4: Desafíados tratados mediante el agua de bebida; T5: Desafíados tratados mediante aerosol.
BronchoVest combina los efectos sinérgicos de varios ingredientes fitogénicos activos para ayudar a las aves con signos respiratorios negativos. Esto es especialmente útil en casos de enfermedades respiratorias víricas, en las que el sistema inmunitario se ve afectado y las mucosas dañadas son propensas a las infecciones bacterianas. BronchoVest es una herramienta flexible y fácil de usar para que los avicultores mejoren la salud y el rendimiento de las aves abordando los problemas respiratorios.
BronchoVest: su herramienta para que las aves respiren mejor.











